Templo Evangélico Alianza

Un Siglo de Avance

 

Pastor Cesar Mendoza Rodriguez

 

Capitulo 14

La Historia del “Templo Alianza”

 

 

Uno de los hechos interesantes en la historia del desarrollo del evangelio en nuestro país es el hecho de que en la ciudad de Guayaquil, hasta en la primera mitad de este siglo solamente había dos Iglesias Evangélicas: El Templo Alianza de la Avenida Quito No. 800 y Primero de Mayo; y, la Unión Misionera, de las calles Capitán Nájera y Morro (hoy Rumichaca).

 

Otra cosa, que ahora puede parecer una tontería, es el hecho de que con el devenir de los años se desarrolló una rivalidad entre las dos Iglesias en cuanto a territorios. Es así que la Unión consideraba “su territorio” desde la calle Colón hacia el Sur, mientras que la Alianza lo tenía desde esa calle hacia el Norte.

 

Realmente considero que eso merece un análisis que alguien en algún momento debe hacer. Pero si quiero ver con un espíritu sobrio lo que fue el inicio de la obra en el Puerto.

 

William (Guillermo) Fritz llegó al Ecuador en mayo de 1897, poco después de que Crisman y Reed lo hicieran. Eduardo Tarbox y su esposa lo harían en junio de ese año. Lamentablemente no existen datos ni registros de lo que fueran sus orígenes ni su posterior trayectoria ministerial.

 

Ya en 1898, a poco de llegar los primeros misioneros, la Alianza Cristiana y Misionera había establecido un centro de predicación en lo que hoy es la avenida Olmedo, bajo el ministerio de los señores Carlos Polk y Eduardo Tarbox. La casita en que tenían las reuniones se incendió (hecho que era frecuente en el antiguo Guayaquil) y tuvieron que buscar otro sitio para continuar la obra. Se alquiló entonces un departamento en la calle Daule (hoy Noguchi).

 

Don Guillermo Reed, llegó al Ecuador juntamente con Homero Crisman el 27 de enero de 1897. Durante los primeros años de su estadía en nuestro país, laboró con la Unión Misionera Evangélica en las ciudades de Portoviejo, Ambato y Quito, hasta 1903 en que por resolución de la Conferencia Misionera se estableció en la ciudad de Guayaquil.

 

Con esta Organización permaneció hasta el mes de mayo del año 1912 cuando, por razones muy personales, decidió que era más saludable para él y su familia, separarse de ella. Sin rencores, sin enemistades. En amor. Para esa época, había en la iglesia una docena de creyentes que asistían a las reuniones.

 

Sin embargo, su llamamiento era demasiado claro para dejar la obra. De modo que, dando clases de Inglés en el Colegio Nacional “Vicente Rocafuerte”, a fin de poder ganar el sustento para su familia, continuó trabajando en la ciudad de Guayaquil en calidad de misionero independiente hasta cuando en 1922, por recomendación de Jorge P. Simmonds y con la venia de la Junta Directiva en Nueva York, pasó a formar parte del personal de la Alianza Cristiana y Misionera.

 

Esto permitió que pudiera dedicarse de lleno a la evangelización, con lo que la iglesia comenzó a crecer, a la vez que dio lugar a un nuevo problema: tuvieron que cambiar de local varais veces, hasta alcanzar en 1925 las cuatrocientas personas. Se hacía urgente construir un templo con capacidad suficiente para alojar a la creciente feligresía. En una casa en la que funcionó la Iglesia fue necesario apuntalar el segundo piso a fin de prevenir una desgracia.

 

En 1925, según los informes de Reed, la asistencia estaba llegando casi a las 400 personas , reflejando la acogida de Reed en ese tiempo. A pesar de ocupar una casa bastante grande en la esquina de las calles Vélez y Santa Elena (hoy Lorenzo de Garaycoa), era ya insuficiente para acomodar a más gente.

 

… edificación de un Templo. Desde luego que, aunque en esa época mil dólares eran mucho dinero, no eran suficientes para lograrlo.

 

Sería el señor W.F. Jordan, Secretario Regional de la Sociedad Bíblica Americana, quien percatándose de los alcances que esta obra tendría en el futuro, escribiría a varias personas e instituciones solicitando ayuda para llevar adelante la obra de construcción.

 

Fue así como finalmente en el mes de julio de 1928 se inauguró el Templo Alianza, en la Avenida Quito y Primero de Mayo. Este era de lo más grande que se había conocido hasta entonces y , para la época, parecía excesivo. Por otra parte, justo al frente pasaba la línea del tranvía lo que facilitaba el transporte de los creyentes. No cabe duda que don Guillermo era un hombre de gran visión. No sólo que este edificio era un coloso en cuanto a tamaño pero además, lo estratégico de su ubicación, han hecho del mismo un centro de atención de toda la ciudadanía guayaquileña que, de este modo, ha tenido a su alcance el mensaje de la Palabra de Dios.

 

Hasta el día de hoy, este siguie siendo uno de los templo más grande de la Alianza Cristiana y Misionera en la costa sudamericana, y hasta hace pocos años, era el más grande en la costa del Pacífico.

 

En noviembre del año 1954, la Misión Alianza en el Ecuador, bajo la presidencia de don Enrique C. Miller, en solemne ceremonia, hizo formal la donación a la Iglesia Evangélica Ecuatoriana de la propiedad de dos históricos monumentos a la obra del evangelio en el país: el Templo de la calle Cuenca No. 633 y Mideros, en la ciudad de Quito; y, el Templo de la Avenida Quito No. 800 y Primero de Mayo, en la ciudad de Guayaquil.

 

Don Guillermo Reed, mentalizador de esta obra, sería su pastor por largos años, hasta que en 1945 don Manuel Mejía Luna se encargaría de estas labores. El 27 de mayo de 1948, sería don Miguel Lecaro Tobar quien tomaría la posta, convirtiéndose en su pastor hasta el día de hoy. Esto hace de su persona el ministro con mayor tiempo presidiendo la misma congregación.

 

En ese mismo año de 1928 comenzó a funcionar allí el Instituto Bíblico del Ecuador, que había iniciado a principios de año sus labores en el local donde hasta entonces había desarrollado sus labores la Iglesia, siendo éste el primer centro de preparación bíblica para los futuros pastores en la historia del evangelio aquí en el Ecuador. Con una visión futurista, el señor Reed había previsto la construcción de una segunda planta a ambos lados del santuario, con aulas amplias y bien ventiladas, donde se desarrollarían las labores docentes. Así estaban las cosas hasta que en 1932 el Comité Ejecutivo de la Misión Alianza decidió trasladarlo a la ciudad de Ambato. Luego de vuelta a Guayaquil, en 1941, funcionaría hasta 1945 en un local de las calles Panamá y Tomás Martínez.

 

El precursor de esta obra sería don Raymundo Edman, quien luego llegaría a ser Presidente y Gran Canciller de Wheaton College, en Wheaton, Illinois, Estados Unidos. El, juntamente con don Guillermo Reed, trazaría los planes y programas que debían seguirse.

 

Lamentablemente su precario estado de salud lo obligaría a volver a su país. Sería entonces don Manuel Prentice, misionero canadiense, quien llevaría adelante esta obra con su esposa doña Edna. Más adelante serían don Juan D. Clark el encargado de tomar esta responsabilidad. Como veremos más adelante, la presencia de nuestra Institución teológica ha sido crucial en muchos aspectos de la obra aliancista.

Hay cuatro mujeres que merecen especial mención dentro de la obra evangélica en esta ciudad. Ella son Irene Downing (luego señora de Crisman), Edna Figg, Gladys Shepherd y Rosalía Robel. Estas mujeres dedicaron los mejores años de su vida a la obra de evangelización en la ciudad y a lo largo y ancho del territorio nacional.

 

La existencia de estas siervas de Dios muchas veces era de lo más precaria. Su departamento no era realmente su hogar, ya que el mismo servía de casa de huéspedes y no resulta raro que al regreso de un viaje de evangelismo ellas se encontraran con que la casa estaba llena de gente. Realizaban sus viajes de la manera más arriesgada. La mayoría de las veces en barcos o en vehículo que no prestaban ninguna garantía, muchas veces a pie, otras en tres. Eran verdaderas obreras itinerantes. Su labor docente es aun recordada en muchos de los lugares que visitaron.

 

Sería recién en 1930 que la Unión inauguraba su templo en las calles Capitán Nájera y Morro (hoy Rumichaca), 34 años después que llegara el primer contingente de misioneros al Ecuador. Con mucha honra, podemos dar gracias a Dios que la Alianza comenzó con la construcción de sus templos en 1913.

 

El boletín de la Misión para enero de 1938 informa de un nuevo modelo de liderazgo de la iglesia. Con el avance de año de Don Guillermo Reed, se nombraron tres ancianos que compartieron el peso de ministerio de la iglesia: Manuel Cortes, R. Alan Reed, y Manuel Balladares.

 

Una de las consecuencias del trabajo misionero de Templo Alianza, ha sido el establecimiento de las “capillas”, esto es, congregaciones formadas bajo la tutoría de la Iglesia. Las iglesias de hoy, Nazaret, Bethania, Ebenezer, Bethesda, Getsemaní, Sinaí, entre otras, nacieron de esa manera. Al considerarse suficientemente maduras, estas congregaciones solicitaron su incorporación como Iglesias Asociadas, quedando al presente sólo unas pocas bajo la categoría de “capillas”.

 

En la década de los 50, un grupo de creyentes de la Alianza que vivían en el barro Garay, iniciaron un intento de apertura en el sector Oeste de la ciudad, inciándose así lo que hoy en día es la Iglesia Bethania, en las calles Leonidas Plaza y Ayacucho. La Unión no quiso quedarse atrás y, en la misma calle Leonidas Plaza y Brasil, a unas pocas cuadras, iniciaba lo que hoy es la Iglesia Bethel.

 

Seguirían luego otros esfuerzos que dieron como resultado la formación de las iglesias: Ebenezer, en las calles Lorenzo de Garaycoa y Argentina, el día de hoy bajo la dirección del pastor Quimí; Nazareth, en El Oro y Los Ríos, bajo la ministración del pastor Daniel Zambrano Villegas; Peniel, en Argentina y la 11ª, pastorada por el Lc. Rosalino Rodríguez Cox, Rector del SBA, Bethesda, en Portete y la 27ª, presidida por el Lc. Walter Elías Asqui Y.; Palestina, en El Oro y la 19ª. Por el pastor Arturo Guato; Getsemaní, en Nicolñas Augusto González y la 38ª, por el pastor Juan Merchán Tamayo; Emanuel por el pastor Lc. Jorge W. Terán; Obreros de Jesucristo, por el pastor Kléber Ascencio; Emaús; Sinaí, por el pastor Sabino Espinoza; Sorec, Jorge Cervantes; Vida Nueva, pastor Víctor Guazha; Antioquía, pastor Daniel Zambrano R.; Buenas Nuevas, pastor Miguel Vásquez; Mapasingue, pastor Pablo Burgos García; Jesús a tu Encuentro, pastor Eduardo Mejía.

 

En el Templo Alianza se organizaron dos sociedades de carácter misionero: “Huestes de Paz” y “Pescadores de Hombres”. Como fruto del abnegado trabajo de estos hermanos puede mencionarse las congregaciones en: Petrillo, Lomas de Sargentillo, Pedro CARBO, Colimes de Balzar, San Jacinto de Colimes, Palestina, Nobol, Balzar, y otras.

 

Durante muchos años el pastor Pascual Molina, Obrero itinerante del Templo Alianza cumplió una labor de pastoría rural en estas Congregaciones, algunas de las cuales crecieron hasta constituirse en Iglesias Asociadas.

 

La fuerza de la iglesia radica en el hecho que a lo largo de su historia solo han servido a la congregación a trés pastores. Mención especial merece el trabajo realizado por el Dr. Miguel Lecaro Tobar, quien desde 1947 ha sido ininterrumpidamente pastor del Templo Alianza. Bajo su dirección la Iglesia creció y se consolidó, establecimiento un ministerio de misiones y enseñanza que ha servido de modelo para otros países.

 

En cuanto al ministerio de enseñanza, hace algunos años el Dr. Lecaro inició la publicación de su propio material de Escuela Dominical. En la actualidad esto constituye en Departamento debidamente organizando, con personal que dedica todo su tiempo a este menester.

 

De igual manera se estableció la Escuela Bíblica para Laicos, donde se capacita a todos aquellos que tienen interés y evidencian un llamamiento del Señor para involucrarse en los distintos ministerios de la Iglesia. Algunas personas, después de esta experiencia, decidieron avanzar con sus estudios en el Seminario Bíblico y en la actualidad se hallan al frente de algunas Congregaciones.

 

Desde los inicios de los sesenta, la Alianza Cristiana y Misionera en Nueva York, decidió establecer un programa radial que presentara el mensaje de la Palabra de Dios desde la emisora Radio Transmundial, en Bonaire, Antillas Holandesas. El pastor Miguel Lecaro T. fue escogido como el orador oficial, siendo su secretario el Señor Samuel Grijalva. Al comienzo se grababa el mensaje y en la emisora se encargaban de editarlo. Posteriormente, el pastor José Aráuz Brito fue enviado a realizar ese trabajo, a fin de darle un toque distintivo aliancista. A su salida, los esposos Armando y Gladys Romo tomaron a su cargo dicha responsabilidad. Con más de treita años en el aire, “Alianza en Marcha” tuvo amplia cobertura, con audiencia en el Sur de los Estados Unidos, toda el área del Caribe y el Norte de Sudamérica.

 

La voz del pastor Lecaro fue escuchada con asiduidad en millares de hogares. Son numerosas las congregaciones que se han establecido como una consecuencia directa de la emisión de este programa. La oficina de correspondencia del programa atendió desde la ciudad de Cali, Colombia bajo la responsabilidad del misionero David Miller, hasta cumplir su ciclo de ministerio en 1996.

 

Estos mensajes no solo se difundieron a través de la radio, pero desde un comienzo, cada uno de ellos se imprimía y luego era enviando a quienes lo solicitaron. Posteriormente se elaboraron series de estos sermones atendiendo a los temas presentados.

 

Desde la década de los setenta, se organizó en la ciudad de Guayaquil una seria de Campañas de las Iglesias de la Alianza bajo el distintivo de “Jesús a tu Encuentro”, donde ha sido primordial la presencia del Templo Alianza. Han sido predicadores oficiales de estos eventos los pastores: Dr. Miguel Lecaro T., Dr. Isodoro Cevallos B., Harry Córdova, Félix García R. (+), Boanerges Pin y, eventualmente, se ha contado con la presencia de algún predicador extranjero.

 

La Iglesia creció y el gran templo comenzó a resultar pequeño. Fue por esa causa que en los años 70 se hizo un remodelación integral de todo el edificio. El recordado “cuarto de oración” así como las aulas en los altos tuvieron que dar paso a mayor espacio de acomodación. En la parte que da hacia la Avenida Quito se construyó un mezanine que aumentó la capacidad en un 40%. Así mismo, donde antes estuvieron las aulas se dejaron balcones que permiten acomodar a una buena cantidad de personas. Se conservó, en todo caso, la fachada original y sólo quienes conocieron el templo de antaño pueden darse cuenta de los cambios.

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